Mérida se está contaminando sin freno

humo1 Si se ha fijado sabrá que varios autobuses de transporte público llevan en la parte trasera desde hace un par de semanas publicidad relativa a las supuestas bondades de dicho servicio. Sin duda las distintas agrupaciones de camioneros le están apostando a la mercadotecnia para incrementar la ocupación de sus unidades y por ende sus ganancias.

 En este marco leemos frases sonoras y muy rítmicas en sus carteles itinerantes: “Si en camión nos movemos un mejor medio ambiente tendremos”. Lo acompaña la imagen de una cara sonriente y otro eslogan que dice para rematar: “El lado humano del transporte urbano”.

 Al momento uno piensa que el transporte por fin ha mejorado. Pero a los pocos segundos la cantidad exorbitante de humo que emanan de los mofles deshace cualquier intento de empatía. Desde esta incongruencia, por más carteles que se instalen, la realidad dice otra cosa y los rebasa. Sobre todo cuando sumamos las múltiples quejas cotidianas de sus usuarios: choferes testarudos y groseros que no se detienen cuando se trata de personas con credencial de estudiantes o del INSEN, falta de vialidad y que atenta contra otros automovilistas, por mencionar algunas.

 Mucho dinero tirado a la basura en publicidad que nadie cree (ni los propios choferes) y que evidencia el cinismo de los dueños. Pero lo importante aquí es recalcar que la ciudad se sigue contaminando por la emisión de gases contaminantes, en parte tanto por la irresponsabilidad de las empresas del transporte público como de las autoridades que permiten su circulación por las calles.

 Es importante recalcar: los camiones urbanos no son la única fuente de contaminación de la ciudad. La sobresaturación de vehículos automotores particulares es otra situación avasallante. Ahora hay más vehículos que hace diez años, todos ellos sin la debida verificación para la preservación del medio ambiente que contempla el Reglamento de la Ley de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán vigente desde junio de 2011.

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 El Artículo 151 de dicha ley señala que “se prohíbe la circulación de vehículos de combustión, híbridos o mixtos o eléctricos que emitan ruidos o contaminantes, que rebasen los niveles máximos permitidos en las normas oficiales vigentes o que no satisfagan las condiciones física, eléctricas, y mecánicas que disponga la Secretaría” (se refiere a la Secretaría de Seguridad Pública del Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado de Yucatán).

 A la fecha ninguna dependencia de gobierno municipal, estatal y federal, ni ninguna dependencia relacionada con la materia ambiental, incluyendo al mismo Consejo Consultivo de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán, ha implementado programas de verificación vehicular para controlar la emisión de ruidos y contaminantes provenientes de los vehículos.

 Si ya se hizo lo propio en cuanto a la obligatoriedad para el uso del cinturón de seguridad, que además estoy seguro ha salvado muchas vidas, hay que hacer lo propio cuando el aire de la ciudad que habitamos.

Publicado en POR ESTO! Febrero 2013