Atisbo de un nuevo panorama literario

Un premio literario puede observarse desde sus diferentes aristas. Podríamos analizarlo por ejemplo, desde los motivos por el cual una institución decide crearlo y donde confluyen factores a veces ajenos al propósito de fomentar la creación literaria. O bien, de la dimensión que adquiere dependiendo del nivel de convocatoria y consecuente participación; o de su legitimidad que va siempre de la mano de los criterios de selección, integrantes que conforman el jurado, escritores que lo han obtenido e incluso si el premio derivará en una publicación o un buen ingreso económico.

Como sea considero que participar en un concurso literario conlleva una experiencia enriquecedora para cualquier escritor, que si bien no es definitiva para su consolidación, es un recorrido vital en el proceso creativo. Preparar y enviar un texto para ser juzgado implica, más que poner a prueba la calidad literaria, dejar atrás el orgullo a veces tan restrictivo y confiar en que el esfuerzo dará la cara a final de cuentas. Y si se gana el premio, pues doblemente mejor.

Es gratificante saber que escritores yucatecos están destacando en varios concursos literarios nacionales e internacionales. Ya en los últimos años el poeta José Díaz Cervera había dado la nota con su Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta” 2008. Apenas el año pasado el escritor Tomás Ramos Rodríguez obtuvo una mención honorífica en el Concurso Internacional para jóvenes Estudiantes e Investigadores “Calibán: origen y permanencia de un símbolo” que convoca la Casa de las Americas.

Tomás Ramos Rodríguez y José Díaz Cervera

Y ahora, en el lapso de una semana, se anuncia que el narrador Carlos Martín Briceño obtuvo el XXVI Premio Internacional de Cuento “Max Aub” de España; y que el escritor Mario Carrillo Ramírez-Valenzuela obtuvo el segundo sitio del Premio Nacional de Cuento al Estudiante Universitario “Sergio Pitol” 2012 que convoca la Universidad Veracruzana.

Carlos Martín Briceño

Carlos Martín Briceño

Es de notar que aunque ambos escritores pertenecen a generaciones distintas, el empeño por producir una literatura de calidad es el mismo. El primero, Carlos Martín, cuenta con una trayectoria sólida y en constante ascenso, con varios libros publicados, uno de ellos, Los mártires del freeway”, ya con una segunda edición. Su prosa es sobria y deja entrever un estilo característico. Sus relatos, aderezados de fino humor negro e ironía, son hábilmente desarrollados con técnicas narrativas que evidencian su condición de lector contumaz.

Mario A. Carrillo Ramírez-Valenzuela

Mario A. Carrillo Ramírez-Valenzuela

Mario Carrillo Ramírez-Valenzuela por su parte oscila entre la poesía y el cuento. A la par de su actual formación universitaria en la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas, es una de las voces jóvenes que se distinguen por no soslayar de su individualidad –al menos en su poesía– el contexto social. En sus escritos confluyen coraje y reflexión, desesperanza y creación como antídoto. En él, en su literatura (que por cierto, en su modestia no se cansa de negar) encontramos el pulso de la generación nacida en el vertiginoso final del siglo XX.

En lo particular, espero con ansia leer ambos textos premiados: “Montezumas’s Revenge”, de Carlos Martín; y “Miel violenta”, de Mario Carrillo. A final de cuentas, estos escritores, con su producción literaria comienzan a configurar el panorama de la literatura yucateca actual, lejos de camarillas y absolutismos.

Panorama donde las distintas generaciones conviven detonando un desarrollo literario sin precedente, lo que sin duda permite que lectores de otras latitudes se interesen en lo que se escribe desde esta península que emergió del mar.