Teorema del codzito

Anotación primera

a G.G.

1

La tortilla es un manto primigenio vital, es la bóveda celeste hecha alimento, son las manos que desgranaron y machacaron el maíz. Mazorca, grano, bacal. Observo una tortilla en el comal del inframundo. El calor que se extiende, la llama que lo abraza. La tortilla está dispuesta en sus múltiples formas. Se tuerce, se endereza, se convulsiona bajo el sol que la reseca. En el asombro, observo a la materia transformarse.

 2

Unas manos suaves pervierten la materia. La enrollan formando una espiral en el tiempo. Son los dedos de un hombre, una mujer, un tercer sexo manufacturando una tortilla, transformándola en codzito. Tubular alimento. Flauta de los dioses. ¿Quién no sucumbe a su encanto gastronómico y musical?

 3

Indago en los libros milenarios de gastronomía. ¿Es el codzito un puntual recordatorio del tiempo cíclico? ¿Quién pudo ser capaz de invocarlo, de inventarlo, de prepararlo con desdén y alevosía hasta llevárselo a la boca y hacerlo crujir? La invención del codzito va más allá del hambre y la necesidad física. Es el gozo de la materia sobre la razón, dicen los teóricos.

 4

Mazorca, grano, bacal. Dicen que los codzitos brotan de las Ceibas, de sus ramas más altas, a punto de tocar el cielo. Pero no en todas las Ceibas. Sólo en algunas, las elegidas. Según el Chilam Balam perdido de Muna, no hay una fecha precisa de su origen. Sólo la permanencia. Y es que los anales del conselheiro no mienten.

 5

Como haya sido, el codzito es hoy, casi un alimento olvidado. De no ser por un grupo de teóricos que ha rescatado el interés, descubriendo en la fisonomía del codzito su esencia matemática y sobre todo metafísica.

 6

Es de nuestro conocimiento la existencia de un sistema filosófico que tiene origen en la misma observación de Arquímedes sobre la formación de las espirales. Por ambos lados del codzito la espiral anuncia la continuidad del tiempo, su eterno retorno. Todo en el codzito lleva al codzito mismo. Es su condición insalvable, irreversible, inconmensurable, “sine qua non”, dirán los muy mamones.

 7

“Antojito yucateco” lo nombran en estas tierras del fin del mundo. El codzito ha alimentado la infancia de miles de personas durante el siglo XX. En los mercados, en las fiestas, en los patios de las escuelas durante la hora del lunch… Hoy, a punto de su extinción, pocas tortillerías ofertan el codzito. Es un deber cívico mantener su vigencia. Aprenderlo a cocinar y a servir tendría que ser parte de nuestras competencias como yucatecos a desarrollar. Algo propio de la región. Más allá del faisán y del venado. Una reescritura de Mediz. La tierra del codzito y… algo más. (Estas son apenas las primeras anotaciones).

 8

Instrucciones para hacer un codzito: 1) haga una espiral perfecta con la tortilla y déjela secar hasta tostarse con el sol; 2) aplaste dos tomates y hágalo en salsa con su punto de cilantro, sal y comino; 3) un cuarto de quesito para sopa bastará: apachurre hasta hacerlo polvo; 4) emplate uno, dos, tres, codzitos ( los que sean necesarios) y escurra la salsa de tomate encima, espolvoree el queso y listo: manjar de dioses.

 9

Mazorca, grano, bacal. Hay perversiones culinarias: echarle frijol colado al codzito. Según voces autorizadas, sabe más rico.

10

El codzito hoy sirve de modelo existencial. Concurren teorías al respecto y comunidades polidiversas que inclusive proponen un movimiento sedicioso, éste, en motoneta y con tacones.