Crónica de una orquesta, dos libros y un amor


faulo

Los primeros sonidos del danzón Nereidas, amplificados por las bocinas, hicieron vibrar algo más que el recinto. Frente a la Orquesta del Recuerdo de la Secretaría de Seguridad Pública presentimos nuestra fragilidad. Ficción imposible. Pienso en Nietzsche y en su locura, en el modo en que pensamiento y vida estuvieron ligados siempre al sonido, a la vibración. La vida -escribió el decadente- sin música sería un error.
Sobre nosotros el golpe de los acordes nos despierta de nuestra quietud. Viernes 30 de octubre, 2015: en la Biblioteca Yucatanense, antes del mediodía, vibra un danzón. Al frente, Faulo M. Sánchez Novelo mira a sus invitados y de reojo a la señora Orquesta bajo la dirección del joven maestro Sergio Collí Chan. Estamos ahí, lugar de buena nota, reunidos, sus amigos, conocidos, discípulos, compañeros y familiares para celebrar la publicación de sus dos nuevos libros: Documentos para la historia de las bandas de música del Estado de Yucatán (Siglos XIX y XX), y ¡Música, Maestro! coeditados por SEDECULTA y CONACULTA este mismo año.
Rompe el auditorio en aplausos. De pie, la Orquesta del Recuerdo, agradece. Ya está Mario Chacón Medina frente al micrófono dando la bienvenida, saludando a los invitados especiales, nombrando a los directores de orquesta ahí también presentes.

Documentos para la historia portada
Delicias y timbales

De pie don Bartolomé Loría Canto se acerca a la Orquesta quien por invitación, va a dirigir. Levanta las manos. Atentos los músicos y la audiencia. El planeta, por breves segundos, deja de girar y nadie respira. Rompen los acordes de Vereda tropical, rompemos todos el suspenso, se suelta el cuerpo, se mece el alma, columpia
versátil en la sinfonía de la templanza. Es la música acariciando nuestros temores, nuestras alegrías, arrancándonos una breve sonrisa, como si de pronto comprendiéramos de qué se trata todo esto que llamamos vivir.

Faulo (no lo sabíamos, no lo podíamos suponer en ese instante) ya había iniciado un regreso puntual a la infancia, a su juventud motuleña, junto a los templetes que se instalaban en la parte sur del palacio municipal y desde donde vio ejecutar danzones, jaranas, boleros y música tanta, y que su madre, Lovelia Novelo, enseñó a disfrutar con pasos de baile, porque música y danza son una extensión de la belleza, del arte, de la innegable condición que tenemos por expresar nuestro asombro y nuestra sorpresa.
Pero no lo podíamos suponer, sino hasta después. Sólo pudimos seguir las manos de don Bartolomé Loría Canto dibujando armonías en el aire, a los músicos seguir la nota escrita, el alborozo de sus cuerpos en la ejecución del instrumento musical.
Llega el primer paréntesis. Escuchamos al musicólogo Enrique Martín Briceño, quien señala la importancia de la labor historiográfica de Faulo Sánchez Novelo, destacando sobre todo, el “estilo fauliano” en la redacción de los libros, es decir, rápido pero bien escrito. Y es que así recordamos al maestro Faulo, sobre el teclado, orquestando textos irrepetibles, puliendo, cincel y batuta precisos.
Se anuncian entonces un par de jaranas. La Orquesta se alista. Se invita al maestro Arturo González Castillo para que dirija a los músicos, pero prefiere que la dirección continúe en la mano del maestro Collí Chan en una muestra de humildad. Y suena, resuenan los acordes de la jarana Sucilá creada por Secundino Pech Canché, un emotivo homenaje al sucileño Bartolomé Loría Canto. No podemos evitar contener la emoción, porque pienso en Margarita (su melodía me alcanza), en los meses que llevamos sin verla, en su pueblo que al oriente espera taciturno su regreso.

Púrpura encendidaMusica Maestro portada

Es inevitable el efecto de la música de orquesta en el cuerpo, en el alma, muestra innegable de la intervención del arte. Algunos invitados, desde sus lugares, contienen algunos pasos de baile; otros en cambio, se sueltan un poco más y ya danzonean con las cabezas aunque permanecen sentados. De inmediato siguieron los ac
ordes de Nunca, letra de Ricardo López Méndez y música de Guty Cárdenas que sin duda (Pero a pesar de todo yo te quiero…) fueron activando en la concurrencia toda clase de sentimientos (Pero a pesar de todo yo te quiero…) y vivencias como sólo la música, con sus vibraciones y sonidos puede lograr (…aunque nunca besar pueda tu boca).

Segunda pausa. Silencio en la sala. Es el turno del musicólogo Álvaro Vega Díaz, quien realiza una puntual valoración de las entrevistas contenidas en el libro ¡Música, maestro! de Faulo Sánchez. En su intervención también podemos asomarnos a la pasión historiadora del autor, y nos vamos haciendo una idea más amplia de la persona que Faulo representa, más allá de su estilo tan marcado y conocido por sus lectores.
Entonces sucede. Al finalizar la intervención de Vega Díaz se anuncia el Mambo No. 8 y un Popurrí de Chachachás. Redoble de timbales y la Orquesta, en pleno, irrumpe con el poderoso ritmo del mambo, que ahora sí, a más de uno hizo esbozar amplias sonrisas y bailar desde sus lugares. Es de señalar que más de cien personas coparon la sala de consulta de la Biblioteca Yucatanense donde se realizó el evento, prácticamente estuvimos codo a codo entre la gente, pero aún así, varios invitados dieron muestra y gala de su conocimiento dancístico con sendos pasos que registramos en la memoria.
La cadencia del mambo y el chachachá es fuente de alegría, de regocijo. Levanta el ánimo y limpia asperezas. Dosis de mambo y chachachá debieran recetarse para las malas rachas o los abruptos cotidianos. Pero ese día, en ese instante en que la Orquesta del Recuerdo de la SSP ejecutó sendas muestras musicales (donde también escuchamos Teléfono a larga distancia), en verdad uno respira con alivio, con esperanza y satisfacción.
Creo que Faulo ya era un niño de nuevo cuando tomó el micrófono para dirigirse a la concurrencia. Creo que todos también, para ese momento, habíamos regresado a un estado lejos de nuestros roles cotidianos. Y fue grato escuchar de su voz, también emocionada, los relatos de infancia y juventud en Motul, del germen de este gran amor que es la historia (lo supimos entonces de cierto), y del invaluable acto que representa dejar por escrito todas estas memorias. Faulo Manuel Sánchez Novelo, tan preciso en su prisa, con su labor intelectual, deja un fidedigno ejemplo para las generaciones que hoy siguen su paso.
Por lo pronto hay júbilo en el ambiente. Se entregan reconocimientos a los directores de orquesta invitados, a las familias de quienes están ausentes, y a la misma Orquesta del Recuerdo de la SSP, que al finalizar el evento continuó espléndida como desde la primera nota. Muchos buscan la rúbrica de Faulo Sánchez Novelo para signar el momento en sus libros.
Y mientras, ¡ay, mientras!, los olores regionales de las viandas ofrecidas se entremezclan con las melodías. Algunas despedidas a bote pronto, algunos después nos vemos, sonrisas musicales de chachachás aún no bailados y armoniosos compases que permanecerán por siempre en la memoria.

Anuncios

¿Qué piensas? Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s