Sexting


El desarrollo de las tecnologías de la comunicación ha propiciado nuevos conceptos. Uno de ellos es el término “sexting”, el cual hace referencia exclusivamente al envío de material erótico (sobre todo imágenes) a través de mensajes vía celular, que luego son reproducidos al infinito en correos electrónicos, chat, redes sociales, etc. No sé si es producto de la trivialización de nuestra vida social, o parte de las nuevas costumbres sociales, pero en la actualidad, el sexting es una tendencia generalizada, sobre todo en adolescentes y jóvenes, que se graban desnudos, en poses eróticas o pornográficas para luego enviarlo a sus parejas o conocidos de confianza.

Sexting

Sexting

Lo harán por diversión, moda, excitación, coquetería inocente, no sé bien (tendrán sus razones que aquí no se juzgan), pero el sexting sin duda se convierte en un problema social, cuando fotografías y videos comienzan a circular entre diversos grupos de personas, en detrimento de la seguridad física, sobre todo emocional, de los adolescentes y jóvenes, hombres y mujeres, protagonistas (desafortunados) de estos materiales.

Con información tomada del portal de internet Publimetro.com “según datos de Alianza por la Seguridad del Internet (ASI), el ocho por ciento de los jóvenes de primaria y secundaria reconocieron que alguna vez practicaron el sexting, mientras que el 36.7 por ciento dijo conocer a personas que tenían fotografías de ese tipo en su celular”.

En este sentido, el artículo 200 del Código Penal Federal precisa que “al que comercie, distribuya, exponga u oferte, a menores de dieciocho años de edad, libros, escritos, grabaciones, filmes, fotografías, anuncios impresos, imágenes u objetos, de carácter pornográfico, reales o simulados, sea de manera física, o a través de cualquier medio, se le impondrá de seis a cinco años de prisión y de trescientos a quinientos días de multa”.

Este mismo año, debido a los problemas ocasionados por el incremento de este nuevo delito, la Comisión de Derechos de la Niñez, de la Cámara de Diputados, promovió una iniciativa para incluir el sexting como parte del mismo artículo, y así garantizar que no exista impunidad ante la violación de los derechos humanos.

El sexting, muchas veces es utilizado como un medio de extorsión en gente adulta, por lo que creer que es un problema entre adolescentes y jóvenes, o una moda pasajera, es no querer ver la dimensión real de este problema.

En los casos de sexting es importante reconocer, sin moralismos ni prejuicios discriminatorios, quiénes son realmente las verdaderas víctimas, ya que se cree injustamente que quienes aparecen en las imágenes posando desnudos son los principales culpables. Que hombres y mujeres hoy accedan, sin miramiento alguno, a autorretratarse para luego compartirlo, es un fenómeno que, sin duda, tendrán que analizar los especialistas.

Cosa distinta es el sexting, que es la propagación indebida de estas imágenes sin autorización, por personas ajenas. Sin embargo, hay quienes piensan que la culpa es de quienes se autorretratan, y por eso, en una exhibición de doble moral, las condenan y señalan con desdén.

Alguien que ha sido víctima de sexting requiere de apoyo moral, psicológico y sobre todo legal. Investigar quién o quiénes son los que difundieron la imagen para que las autoridades judiciales procedan en consecuencia.

*Con información obtenida de publimetro.com

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