Utilidad social del conocimiento


Señalaba Virginia Carrillo Rodríguez, durante la presentación del libro “Violencia y solidaridad en narrativas jóvenes”, que la investigación realizada por Celia Esperanza Rosado Avilés y Óscar Ortega Arango constata que el análisis literario, lejos de lo que se cree, puede incidir directamente en nuestra realidad. Lo anterior sienta un precedente importante para la entidad donde la literatura es concebida casi como un estilo de vida desde su creación, y como una especialidad ineficiente desde su estudio.

¿Qué hicieron estos profesores e investigadores de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY? Aplicaron un modelo de análisis del discurso tomando en cuenta que la cultura se construye por signos e imágenes. Somos lo que somos porque lo hemos aprendido de esta interacción (quizá deba ser más preciso y hablar de  “imposición”) de mutuas incomprensiones.

Lo sustancial de todo esto: se convocó a un concurso de cuento entre estudiantes de secundaria de las distintas regiones de Yucatán con el objetivo de observar cómo se perciben o configuran mujeres y hombres en sociedad, interacción muchas veces marcadas por la violencia.

El análisis de estos discursos, vertidos en cada uno de estos relatos, conforma el contenido de este nuevo libro “Violencia y solidaridad en narrativas jóvenes” incluido en el programa editorial del Instituto para le Equidad de Género en Yucatán, que a lo largo de estos últimos años ha sobresalido en su afán de terminar con prácticas de discriminación contra las mujeres yucatecas, incluso asesorando a las distintas dependencias del gobierno para que la aplicación del presupuesto efectivamente encuentre beneficiarias y beneficiaros por igual.

Desde la izquierda: Óscar Ortega Arango, Tomás Ramos Rodríguez, Genny Negroe Sierra, Georgina Rosado Rosado, Virginia Carrillo Rodríguez y Celia Rosado Avilés, en el auditorio de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, donde se llevó a cabo la presentación del libro “Violencia y solidaridad en narrativas jóvenes”.

Esta otra vertiente de su misión con el programa editorial se ha potencializado con la participación propositiva de académicos de la Universidad Autónoma de Yucatán como es el caso de Celia Rosado y Óscar Ortega, hecho trascendente y que personalmente celebro por dos razones: primero, porque universidad y gobierno en conjunto prometen una articulación efectiva para los múltiples problemas sociales de nuestro presente; y segundo, porque este proyecto sirve como un modelo posible de acción para otras dependencias.

En la segunda década del siglo XXI el conocimiento tiene que traspasar las paredes del aula, el cual muchas veces se convierte en una frontera infranqueable propiciando la generación y consumo endogámico de lo que se estudia. El gobierno por su parte, tiene que mostrar mayor apertura para que sus programas estratégicos de desarrollo social se vean nutridos de dirección o asesoría académica en el campo de las ciencias sociales y humanidades.

¿Por qué especialistas en ciencias exactas y aplicadas son parte de la estructura gubernamental (matemáticos, estadistas, administradores, contadores, ingenieros, economistas, etc.) mientras que los formados en las ciencias sociales y humanidades (sociólogos, literatos, antropólogos, filósofos, etc.) son excluidos? Este desequilibrio ha derivado en gobiernos peligrosamente tecnocráticos.

Durante su intervención la coautora del libro agradeció que la Directora del Instituto para le Equidad de Género en Yucatán, la Antropóloga Georgina Rosado Rosado, haya apoyado junto a la Dirección de la Facultad de Ciencias Antropológicas este nuevo proyecto. Dicho agradecimiento sin duda va en este sentido: hace falta nuevas perspectivas (entre ellas la académica) dentro de la estructura gubernamental.

El programa editorial “Reflexión: Género y Sociedad”, con varias investigaciones publicadas es un ejemplo convincente de políticas públicas responsables e inteligentes que tienen que continuar en el próximo sexenio. Es un reto inminente analizar los resultados para encontrar soluciones prácticas y aplicables a las diferentes problemáticas detectadas.

Como lo es también no soslayar este importantísimo paso de trabajo conjunto entre universitarios y gobierno.

Fuente: Programa “El sillón de la lectura” de Teleformula, bajo la conducción de Virginia Carrillo Rodríguez

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