Con la pereza adentro


perezaLos avances de las películas que serán estrenadas próximamente (trailer) siempre resultan muy engañosos. Seducen a cualquier incauto. Y eso, como a tantos seguramente, me sucedió. Cuando vi el avance de “Con el diablo adentro” creí haber encontrado al fin una película de verdadero terror y suspenso. Porque hace mucho –haga memoria– pareciera que la realidad desplazó el género de terror de las pantallas de cine.

Un fiasco enorme. “Con el diablo adentro” es la película más desastrosa del género que he visto en los últimos años. No causa ni medio segundo de espanto, y curiosamente tampoco gracia, como suelen derivar otros intentos. Lo que sí es que al finalizar el film emerge un coraje profundo, una indignación e impotencia de haber sido partícipe de un fraude, ya sea pagando la entrada del cine o el costo del disco pirata.

La anécdota sin embargo era idónea para algo mejor. Una joven viaja al vaticano acompañada de un camarógrafo para documentar en video su investigación sobre exorcismo ya que su madre, ahora recluida en un sanatorio mental, en el pasado y bajo una supuesta posesión demoniaca, había asesinado a unas personas. Trata entonces de resolver si lo de su madre es un problema psiquiátrico o de posesión paranormal. Y para eso participará junto a dos sacerdotes en exorcismos clandestinos que desencadenarán en una serie de eventos desafortunados.

Ya en sí los temas del exorcismo y la iglesia son suficiente buena carnada. Pero falló la forma en que la historia fue contada, y en gran medida, por la pereza del director para hallar una mejor manera que no fuera la que antes “El proyecto de la bruja de Blair” o “Actividad paranormal” popularizaron: la del documental de ficción o falso documental.

El falso documental intenta diluir al narrador de la historia dejando un resquicio por donde el espectador, curioso y perverso, se asoma como testigo. Pero más que disolver al narrador esta técnica lo que ocasiona es que tengamos diferentes narradores todos en primera persona. En su momento fue novedoso, y en efecto logró crear suspenso y temor ante lo que el ojo de la cámara iba descubriendo.

Ahora resulta burdo. Si antes dicha técnica intentaba confundir entre realidad y ficción, hoy es una herramienta poco eficiente ante la conciencia de que simulan una realidad inexistente. Cae desde luego en lo ridículo. Por eso la película se apoya en escenas de terror cargadas de clichés (cuerpos deformes, movimientos intempestivos, efectos sonoros, reacciones insólitas) y en todo un aparato de mercadotecnia.

“Con el diablo adentro”, en ese afán de causar algún efecto (aunque sea morbo), presenta el suicidio “en vivo” de uno de los sacerdotes, quien poseído por el diablo, se lleva una pistola a la boca disparándose frente a todos. Nada queda sugerido. La escena, sin duda, resulta devastadora para cualquier auditorio.

Realmente indignante. Una película peligrosamente cercana al cine Snuff o al Guinea Pig que comercializan con el sufrimiento humano. El facilismo ha ocasionado que ahora no existan películas de terror o suspenso. Los directores de cine han cambiado la creatividad por la ambición, poseídos quizás por una pereza casi demoniaca.

¡Ah de aquel suspenso y terror finamente tejidos por Alfred Hitchcock! “Los pájaros”, “Vértigo”, “Psicosis”, “Con M de Muerte” “La soga”…

De un lado el arte. Del otro, perezosas payasadas.

Anuncios

¿Qué piensas? Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s