Palabras de “El maligno”. Crónica desde el averno


A las nueve en punto de la mañana prácticamente el salón del Frente Único se encontraba lleno. Víctor Gijón me alcanzó a advertir, mientras manipulaba el obturador de su inseparable cámara, que de no apurarme a encontrar un asiento me quedaría como una sombra. Sorprende el nivel de convocatoria que tiene el desayuno anual de los POR ESTO!, me atrevo a pensar que es el único evento a donde los invitados llegan con tanta anticipación. Así, mientras con la miraba esculcaba el salón en busca de un espacio, fui encontrándome con caras conocidas, plumas más bien, que cotidianamente suelen leerse en las páginas de este periódico.

Después de todo el objetivo final de la celebración cada veintiuno de marzo es el encuentro físico entre apretones de manos, abrazos y el intercambio de breves pero significativas palabras. A veces sólo un gesto basta, alzar las cejas, esbozar una sonrisa. Así me encontré a Hortensia Sánchez compartiendo mesa con Conrado Roche apurando la taza de café; con Jorge Cortés Ancona quien ya hincaba el diente sobre el plato de frutas; Ivi May, con el cansancio encima pero presente, así como otro dramaturgo, Fernando Muñoz Castillo, andando entre las mesas. Un placer enorme saludar de cerca a Julio Pimentel, y aunque de lejos, también al Dr. Gaspar Baquedano, todos colaboradores en las diferentes secciones del periódico.

La mesa de presídium vacía. El estimado Jorge Aguilar, al frente, con los últimos detalles; los fotógrafos más que inquietos ante la llegada de un alto funcionario, intelectual o persona destacada. Flashes y zangoloteo entre los presentes. Muchas risas, el ambiente es festivo, no cabe duda. Sobre las mesas el vapor de las tazas de café se entremezcla con el murmullo de la creciente concurrencia. Comienza a latir todo el salón entre el vaivén de los meseros y la ansiedad de los invitados. Los cuellos se estiran de un lado a otro, los comensales miran primero el reloj de pulsera y luego a la puerta de acceso. El presídium todavía entre ausencias.

Las autoridades parten plaza.  Angélica Araujo extendiendo la mano a todo mundo. Algunos Secretarios de Estado, más discretos, ocupan sus asientos. El ambiente se calienta, será el calor o la multitud congregada, pero hay frentes perladas de sudor. Lluvia de imágenes en tan pocos segundos: un mesero sirviendo café, el Prof. Rafael Osorio caminando lentamente en uno de los pasillos, caras conocidas y nombres desconocidos, Rafael Lores dando indicaciones, un guardia ajustando su audífono, una mujer saboreando su mantecado, la mirada inquisitoria de un boxeador, la alcaldesa llegando al presídium, un grupo de futbolistas del equipo local, más caras y gestos alegres, aunque también, un que otro semblante adusto, fruncido mas bien, de esos que te retiran el saludo por gracia de dios.

Las imágenes siguen, todo es un mismo instante. El barullo crece, la ansiedad se desborda, los periodistas invitados de otros estados de la República captan la expectación, hacen nota mental. Entonces la confusión, gente de pie, algunos aplausos apagados por la ansiedad, caras que miran hacia todas partes como esperando algo. El rumor se intensifica,  tintinean las cucharas al chocar con las tazas, nombres que se escuchan en el aire, el sonido de una cuerda a punto de romperse.

La oratoria impertérrita del conductor Fernando Río –golpe rotundo– calla el bullicio: “El maligno” se había hecho presente.

Múltiple celebración

Con una inmensa luna de 33.5 minutos de diámetro, el invierno, dos días antes, prácticamente se despidió sin más. El sábado 19 de marzo vimos una luna más cerca y resplandeciente. De seguro el pequeño Alejandro, desde Chetumal, quiso tocarla con las instrucciones en mano. Dos días después, la primavera en su esplendor. Idílico 21: Kukulkán toca tierra, el natalicio del Benemérito de las Américas, el Día Mundial de la Poesía y los primeros veinte años de los POR ESTO! Hace un año apenas recorríamos Izamal con el poeta Oscar Oliva. Los recuerdos se agolpan, se revuelven en mi memoria mientras encuentro un lugar y tomo asiento.

Extasiado, José Castillo Baeza, colaborador de “Paisaje crítico”, no dejaba de halagar el menú, mientras le advertía con absoluta seriedad que el boxeador Miguel Canto, otro de los invitados, en la mesa contigua, no le quitaba la mirada de encima, que seguro se lo quería madrear. Pero Pepe Castillo parecía estar más atento a las miradas del queso bola, el pan dulce y el tamal aromático.

Los gobernadores en presídium: el saliente de Quintana Roo, Félix González, y el entrante, Roberto Borge. También en la mesa la gobernadora Ivonne Ortega, la alcaldesa Angélica Araujo, Doña Alicia Figueroa González, Alberto Hijar y desde luego, el Periodista anfitrión, Mario Menéndez Rodríguez.

Se rompe el protocolo. Habla Félix González, habla Ivonne Ortega, breves palabras. Sigue el arribo de gente. No hay asientos disponibles, pero sigue: deportistas, artesanos, miembros de diferentes asociaciones…

Otro motivo de celebración: una tercera parte de quienes comenzaron hace 20 años, continúan al pie del cañón. Entrega de reconocimientos. Allá va Manuelito Chi a recibir su placa; Rafael Mis Cobá, quien huye despavorido cuando su jefe amenaza con contar una anécdota suya; el profesor Augusto Molina (“quién dice que 20 años no son nada”, bromea Don Mario) apura el paso como pocas veces, y tantos nombres que sumados a los que hoy laboran en los POR ESTO!, hacen posible la circulación de este periódico cada mañana.

Silencio. Las brasas comienzan a arder.

Palabras malignas

El anfitrión, todo de blanco, nos cuenta una primera anécdota: confiesa que le decían “El maligno”. Imagino que cuando era visto en alguna calle seguro se persignaban de inmediato. ¡Ave María, “El maligno” ha vuelto!… Nos habla de su regreso a Yucatán hace tantos años. Nos cuenta cómo se intentó evitar la circulación del periódico por todos los medios posibles. Miedo a la verdad se destila en las descalificaciones que se profirieron a su persona y contra el nuevo periódico. La doble moral de tantos quienes en su visión de “bueno” y “malo” sentenciaron: él (el Periodista) no puede ser otra cosa que la representación de “El maligno”.

El anecdotario prosigue: una visita al entonces Arzobispo de Yucatán, Manuel Castro Ruiz, quien había sido azuzado para condenar al nuevo periódico antes de que viera luz. Ante él, Mario Menéndez, respetuoso de las formas, pronuncia una sola pregunta: ¿qué piensa usted del aborto? La respuesta sintetizaba el motivo de la reunión, la postura de la iglesia, representada en Castro Ruiz, no podía ser otra que el aval a la vida desde el momento de la concepción. Por ende –comparación contundente–  ¿cómo condenar un periódico en gestación?… Veinte años después, advierte Don Mario, “POR ESTO! ya puede defenderse por sí solo”.

En el discurso del Periodista de blanco, a la manera del poeta Gabriel Celaya, hay poesía “cargada de futuro”, palabras desde luego malignas para las buenas conciencias. A lo largo de estos veinte años, múltiples han sido las ocasiones en que se ha intentado detener la circulación del periódico. Las denuncias contra Roberto Hernández, admite Don Mario, detonaron innumerables demandas en contra de los periodistas del rotativo, incluyéndolo a él, pero había que hacerlo.

La decidida labor periodística del POR ESTO!, sin embargo, ha permitido constatar que el nudo de la madeja que mantiene al país en la zozobra es la corrupción en los más altos niveles. Es la colusión con grupos criminales lo que ha permitido el auge del narcotráfico, la perpetuación de la violencia. Pero también la inacción de la población civil. Entonces convoca: hay que defender no sólo a Yucatán, sino a la Península entera. No sólo expone sino que propone: Comités de defensa en barrios y colonias. En otras palabras lo que nos insinúa es que mientras más fragmentados estemos, mientras más alejados sigamos entre nosotros, mayor es la posibilidad de que la tranquilidad en el Estado se disuelva.

Por eso su llamado contundente a la unidad. Los Comités de defensa no son otra cosa que un trabajo conjunto  a la manera de hilos que se entrelazan para ofrecer resistencia como las redes  de altamar. Mario Menéndez hace un paréntesis en su discurso para destacar la labor del Director del ICY, Renán Guillermo, quien ha propuesto que los servicios culturales sirvan como un medio de enlace entre la sociedad con el fin de preservar la seguridad que se ha construido.

Hay atención del auditorio a sus palabras, pero también hay quienes irritados juegan con la taza de café y se distraen mirando a todas partes. Las palabras resuenan, son inevitables. El presídium atento, sobre todo a las advertencias del Periodista. Y desde luego la reflexión inherente al mensaje que lejos de ser maligno viene cargado de futuro.

Por otros 20 años

Al final de su discurso, el Periodista Mario Menéndez Rodríguez alza la mano y dice “Por otros 20 años más”. Hay en su expresión una serie de anhelos y preocupaciones que compartimos. El salón arde en aplausos. Los lugares de nuevo vacíos porque ya corren muchos a felicitar al orador. Es mediodía ya. Me despido sonriente de quienes cruzan por mi camino. Una pregunta esbozada por Don Mario persiste en el aire donde las clases ahí reunidas parecen ignorar por el momento: “¿dónde están los liberales?”

Discurso emotivo, alentador. José Castillo Baeza y el boxeador Miguel Canto cruzan por última vez las miradas, supongo que la golpiza será para otra ocasión. “¿Dónde están los liberales?” El eco persiste, la resonancia de un discurso que es difícil olvidar como tantas pláticas con “El maligno”. A mis espaldas sigue el festejo. Frente a mí la ciudad se abre indómita, soleada, irreverente.

Silencio. La incertidumbre comienza a arder.

 

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