Vamos a enfrentar la penuria


Ante la desidia y la procacidad de quien con rencor habita, ante el desdén de los gobiernos y su maligna repetición, ante el fracaso de los días que en vez de horas y sueños sucedieron fatídicas jornadas, ante el cinismo de quien en secreto condena pero a la luz pública redime, alaba, cultiva…

Hay un rugir de metrallas que no cesa en la conciencia de este país cuyas entrañas hoy revientan de impaciencia, hay una indolente voluntad agazapada en el rincón de cualquier ciudad con sed y con desvelo; hay desde siempre una voz que el tiempo no borra, ni los días que se van y vuelven junto a la corrupción de los sentidos. Porque el amor no basta, ni la noble intención, “no hay lugar para la ternura”.

Salgamos a las calles de la imaginación y de la creatividad. Dejemos atrás el ocio y el resignado confort que nos hace más vulnerables, pero sobre todo, dejemos el silencio cómplice y convirtámoslo en nuestra negación a seguir coreando la injusticia. Nuestro silencio, ahora -nuestro silencio poético- increpará el acoso y el cinismo.

A esta hora donde la rabia tiende a nublar el pensamiento y en vez de cordura sólo adrenalina por nuestras manos corre, en vez de vociferar largos lamentos y quejidos, hagamos de nuestra rabia una sedición creativa, volvamos al sustrato, al germen de lo que explica nuestro ser sobre la tierra. En palabras de Óscar Oliva:

lo que me importa es saber qué puedo hacer
con esta rabia,
con este cargamento de piedras que quiere salir
del pasmo, para romper acosos
”.

Convoquemos al lenguaje y al pensamiento, articulemos nuestra trinchera de vida ante una realidad cuyo cauce se ha desbordado. Amaguemos el descaro de retóricas malsanas y dejemos que la poesía –palabra y movimiento– nos devuelva la serenidad en medio de la insolencia.

“Comunicarnos en la poesía –advierte el poeta yucateco Jorge Pech Casanova– es un paso en la comunión con los misterios de la existencia. La poesía no se escribe o se percibe sin consecuencias: se vive”.

Vivamos cada segundo con el rigor de lo finito, de lo que se acaba, de lo que no sucederá otra vez sino sólo en recuerdos. Tejamos nuestra memoria con acción y voluntad, pero también, con la misma intensidad de un beso, con la misma calidez de un abrazo a la hora del placer, y despertemos una vez más sin resignación.

Vamos a enfrentar la penuria de nuestra existencia con la angustia pegada a las arrugas, a la diabetes, al cáncer y al colon irritado. Vamos a enfrentar la penuria con nuestra impaciencia hecha canto, con nuestra miseria en verso revelada, con nuestros miedos como escudo ante el acoso, y con la tristeza atravesada en la sonrisa.

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Ella, entonces, me trajo un disco a casa. Y está canción se escuchó, una y otra vez.

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3 comentarios en “Vamos a enfrentar la penuria

  1. Mi estimado,

    Excelente como has reflejado en palabras la situación que actualmente estamos viviendo, es una pena que día a día nos enteremos de noticias, comentarios y rumores que nos hacen darnos cuenta que hoy en día ya no hay lugar para la ternura.

    Hasta la próxima letra.

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