A la salud del periodismo y la literatura


A Jú, este segundo.

Si tuviera un sombrero de ala flotante como el que Borges utilizó en su visita a Yucatán para mitigar el calor, sin dudarlo, me lo quitaría en señal de respeto: “La fiesta de la anécdota y otras crónicas” de Joaquín Tamayo (Mérida, Yuc., 1965) no sólo es un libro sorprendente sino único. Ya varios compañeros me habían recomendado su lectura, hasta que por fin, el encuentro se dio de la manera más inesperada.

Por si fuera poco, en medio de la lectura de este libro, me encontré con un texto de Hernán Lara Zavala publicado en la Revista de la Universidad de México (numero 72, febrero 2010), donde califica como “magnífica” e “interesantísima” la crónica que Tamayo hace sobre la estancia de Fidel Castro en la Península.

Desde luego, no es mi intención hablar de cuántas páginas tiene esta publicación, o de la cantidad de ejemplares que se imprimieron, mucho menos de la calidad del papel. Con el entendido de que un libro sobrepasa su condición física hasta detonar en sentimientos y experiencias, estas líneas intentan dejar registro de la existencia de un libro que unifica en un mismo texto lo mejor del periodismo y la literatura hasta traspasar los límites que en teoría las diferencian.

Es decir, hay una gran interrogante que surge apenas uno comienza la lectura. Este lector sigue con la mirada las palabras del primer artículo titulado “La fiesta de la anécdota”, una crónica del taller de investigación periodística y literaria que impartió Gabriel García Márquez en la Ciudad de México en 1997. No se lee una crónica hasta que aparece la primera referencia periodística. Después, atestiguamos una prosa limpia en su sintaxis y articulada con elementos propios de los géneros periodísticos y el discurso literario.

De inmediato, sin “tiempo de cambiar de nalga”, aparece un título desconcertante y que engancha de lleno al lector: “La vida secreta de Fidel Castro en Yucatán”. Ante nosotros se abre una historia poco conocida pero que Joaquín Tamayo periodista sustenta con entrevistas y un trabajo reporteril que arroja cantidad de datos e información que sólo dejan en el lector un interés frenético por saber más, por saber absolutamente todo de esta anécdota.

Este sorprendente trabajo periodístico (por algo recibió el Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo en 1997) se vuelve a repetir con maestría en el texto titulado “El enigma del High Ball IV” donde reconstruye los momentos previos y posteriores a la desaparición de esta famosa embarcación que se ha vuelto un caso sin resolver desde aquel 1986 cuando de las aguas yucatecas se esfumó literalmente.

Pero eso no es todo. Hay un Joaquín Tamayo escritor que redimensiona la crónica y el reportaje hasta configurar una narración que de no ser por las referencias con la realidad, serían auténticas joyas de ficción.

Desconozcamos por un momento a García Márquez, a Castro, supongamos que la desaparición del High Ball IV es algo que no ocurrió, que la Reina Sofía nunca vino a Yucatán o que el cine Maya jamás estuvo en la colonia Alemán.

Entonces tendríamos una colección de relatos bien contados, tendríamos a un cuentista como pocos en estas tierras yucatecas con personajes bien logrados, giros narrativos extraordinarios y una prosa agradable al paladar de los oídos.

Que Gabo sea Gabo y Borges, Borges, que su muerte haya sido creída cuando en agosto de 1981 visitó Yucatán (cuando quien escribe ni siquiera al mundo había llegado), hacen de estas crónicas, una verdadera fiesta de la anécdota, del periodismo y de la literatura.

Joaquín Tamayo periodista deja para siempre el registro de sucesos que localmente conmocionaron a la sociedad, mientras que Joaquín Tamayo escritor, deja un volumen de relatos que difícilmente serán superados.

Mientras tanto, en las escuelas de literatura, periodismo y comunicación, así como en las preparatorias, “La fiesta de la anécdota y otras crónicas” se está convirtiendo en un referente obligado para entender las bondades de este género periodístico tan rico, pero también, porque este libro encierra entre sus líneas, lo mejor de la literatura hecha por un yucateco en mucho tiempo.

Título al portador

A 10 años de su publicación, quedan menos de 100 ejemplares de este libro, el cual puede conseguirse a un precio muy accesible en el Centro Cultural José Martí ubicado en el Parque de las Américas. Sobra decir, entonces, que su reedición es un gran pendiente.

Manuel J. Tejada Loría

Marzo 2010

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